miércoles, 6 de agosto de 2008

Better things

Massive Attack ya lo decía, freedom without love.
Tengo ganas de llorar para que alguien me oiga.

miércoles, 30 de julio de 2008

Kikiriki

Esta mañana, al salir de casa como siempre temprano, un gallo me ha dado los buenos días. Podré respirar tranquila.

lunes, 28 de julio de 2008

Acabo de re-poner los pies en la ciudad condal, y la nostalgia me asalta ya en cada esquina. Vengo de Lodève, ciudad que por una semana se ha vuelto poesía, ha sido tomada por libros jóvenes casi como yo, por la música, por la alegría, por el sol, por el silencio y el respeto. Y si me asalta la nostalgia no es por esa pequeña y preciosa ville del sur de Francia (a la que por cierto volvemos a escaparnos en breve), sino por la falta de semanas como la de Lodève aquí en la Península.
Se llama “Voix de la Méditérranée”, un festival-feria del libro que acoge las voces que dominan todas las orillas del mar Mediterráneo, desde el Magreb hasta Turquía, pasando por Grecia, Siria, Palestina… a la carta. Un festival que da paso a las pequeñas nuevas editoriales que tratan de sobrevivir en medio del océano literario francés.
Me sorprendió ver cómo los Lodèvois prepararon su pequeño pueblo para acogernos a nosotros, los mediterráneos y no-mediterráneos. Cada rincón era mágico, lleno de colores que con el sol convertían aquello en un cuento de sólo ida. Su río cristalino abrazaba a cualquiera que quisiera refrescarse y recordaba que la poesía nos había reunido allí. El verde de las montañas se mezcló con el olor a salido de imprenta y de boulangerie,

miércoles, 25 de junio de 2008

Històries al bus

¿Y qué tendrá de bueno lo malo? ¿Qué tendrá de bueno para que se hable tanto de las desgracias que le ocurren a uno, a los hijos, al vecino? Llevo días cociendo la cuestión, pero me ha quedado cruda.
Para entender bien de qué hablo, y por poner un ejemplo, basta con sentarse entre un grupito de abuelitas tomando el fresco en la calle y empezar con la frase estrella (según temporada): “¡Y qué calor, ¿eh?” A lo que seguro seguirá un “¡Ay sí, hija! Yo es que no puedo ni moverme, tengo las piernas fatal.” A lo que segurísimo se unirá otra que tendrá:

a) el mismo problema,
b) el mismo problema pero tendrá un súper remedio que el doctor xxx del pueblo xxx le habrá recetado,
c) una amiga con el mismo problema,
d) alguien que ni él/ella conoce pero que también tiene el mismo problema.

Y al final resulta que se ha montado una jauría de desgraciados que es demasiado.

El caso es que me empecé a plantear el tema una tarde que volvía alegremente a mi casa en bus, en el corto trayecto que va de Travessera de Gracia hasta la plaza Lesseps, y me senté frente a dos abuelas (digo abuelas no por su edad sino porque hablaban de sus respectivas nietas) que conversaban alegremente de desgracias. De los peligros que sus nietas podían encontrarse “hoy en día” por la calle, que iban desde un tirón hasta un empujón para meterlas en un coche (y abrevio mucho); de ahí pasaron a hablar de los maltratadotes y de las pobres mujeres que morían en sus manos, añadiendo una de ellas con esa cara de estar de vueltas en todo que si pudiera ella esperaría a que el indeseable marido saliera de la cárcel y se lo “cargaría” con sus propias manos. Lo último que escuché estaba relacionado con el “Tomate” y la Pantoja y la cárcel. A cada frase de una la otra asentía con cara de grandeza, y el pecho se les hinchaba de un sentimiento de orgullo, porque sabían de la vida. Radiaban. Las dos abuelas se sentían más cerca la una de la otra a juzgar por el brazo que le pasó por los hombros la que tenía el aspecto más… juvenil. ¡Valientes morbosas! Me dejaron atónita, capaz de una única reacción que fue la de desternillarme de risa al bajar del autobús en la plaza Lesseps.

Y por eso me pregunto: ¿qué tendrá de bueno lo malo? ¿Que en todo lo malo hay siempre algo bueno, y que por miedo a encontrar lo malo que hay en lo bueno prefieren evitarlo?
Mal vamos. Cotillas.

lunes, 23 de junio de 2008

La mare de la ciència


Esperaba abrir la puerta y que estuviera ordenando los libros, pero la estantería sigue tal cual la dejé esta mañana. Ese sol radiante que hoy brilla fríamente se cuela por entre los espacios en blanco de páginas vacías, vacías.
Llenaría los ojos de lágrimas azules y verdes y añoranzas, sin embargo algo las clava en una espera paciente pero intranquila, como agridulce. Odio lo agridulce. Detesto las medias tintas. No soporto las esperas. No sé ser paciente.






viernes, 23 de mayo de 2008

El baúl y los recuerdos

Soy mujer de costumbres, de sencillas costumbres que me alegran las mañanas, las tardes, las noches. La radio por la mañana me es algo imprescindible, recargo las energías que dejo olvidadas en la cama y entro por la puerta de la oficina con una sonrisa que tiene el valor de ser de verdad. Ayer Toni Basas en su genial “Els matins de Catalunya Ràdio” presentó un reportaje que despertó en muchos de los que estábamos escuchando ese guiño nostálgico y de añoranza que nos llevó a creer que cualquier tiempo pasado sí puede ser mejor. Fueron entrevistados un grupo de jóvenes de 25 años (más o menos), que hablaron de sus costumbres, sus gustos, sus miedos… La generación del brillante Dr. Slum, el genial Son Goku, de Oliver y de Benji, del telecupón de Carmen Sevilla, de Nenuco, del Baby Feber, de Heeman, de Regreso al Futuro, de los vídeos Beta, del Cinexin, del Barco de Vapor, de las Vacaciones Santillana.
Todo ello me hace pensar en ese niño tan dulce que sale en ese anuncio (y que por poco me da un pasmo al descubrir que era de Endesa…) anunciando a voces que ni de coña cree en un mundo pasado y mejor. Yo sí que lo creo. Sí creo en lo sencillo, en el misterio, en la sorpresa, en lo auténtico, en lo incierto, en el polvo del parque, en los bocadillos de pamplonica, en la paciencia, en las flores de verdad, en las cartas y los sellos, en los mapas de papel.
Pero ya bien lo decía Karina, “Volver la vista atrás es bueno a veces, mirar hacia delante es vivir sin temor”. Y ahí estamos.

lunes, 5 de mayo de 2008

Monday monday

Las cosas cuando no las buscas, llegan de golpe y porque sí. Si son buenas o malas, eso lo dirá el tiempo que se me escapa y que ahora tanto me falta. Está mal decirlo, lo sé, pero eso de los lunes al sol tiene más mérito que el año sabático de Bardem.
Pero basta. Ya se acabó. El ritmo frenético olvidado ha vuelto, los minutos libres contados han vuelto y acompañados de nuevo hogar. Y lunes hoy, y mañana y pasado mañana, vivo en el lunes eterno y añoro el eterno domingo. Me daré un par de semanitas “luníferas” para respirar y volver a entrar en mi espíritu de fin de semana perenne.